Así, pues, una vez que fue seccionada en dos la forma original,
anorando cada uno su propia mitad se juntaba con ella y rodeándose con
las manos y entrelazándose unos con otros, deseosos de unirse en una
sola naturaleza, morían de hambre y de absoluta inaccion, por no querer
hacer nada separados unos de otros.
(Platón, fragmento del Banquete)